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“En la primera etapa de la televisión hidalguense, el equipo dirigido por Marco Antonio Rodríguez Revoredo que provenía del sistema 4+ de Veracruz, produjo programas con contenido educativo y de capacitación…”


OPINIÓN

Foto Vía Libre.

D E S L I N D E

v Alberto Witvrun

Diariovialibre.com.mx, (2 abril, 2025).- A propósito del 43 aniversario del Sistema de Radio y Televisión de Hidalgo (RyTVH) que popularmente la población identificaba como Canal 3 y 98.1 en diferentes espacios se cuestiona el contenido de su programación y su slogan de ser El Canal del Pueblo, lo que requiere una revisión a fondo de objetivos y propósitos de estos medios de comunicación permisionados que nacieron con un doble propósito: social y educativo.

Su origen lo tiene en la visión de quien fuera secretario de Planeación del gobernador Guillermo Rossell de la Lama, el arquitecto Manuel Larrosa Irigoyen que los concibió esencialmente como instrumentos al servicio y beneficio principalmente de los hidalguenses de las zonas marginadas lo que se cumplió no sin fallas en sus primeros 20 años de existencia que contemplan también los gobiernos de Adolfo Lugo Verduzco y Jesús Murillo Karam.

En la primera etapa de la televisión hidalguense, el equipo dirigido por Marco Antonio Rodríguez Revoredo que provenía del sistema 4+ de Veracruz, produjo programas con contenido educativo y de capacitación, sin olvidar el entretenimiento y la información, además de formar personal técnico y de producción que alcanzó reconocimiento y premios como sucedió con el documental Xantolo de Fernando Triana.

La programación iba desde la orientación médica hasta cómo debían sembrarse peces y el noticiero 3 en la Noticia y la transmisión de eventos deportivos populares, no sólo los partidos de futbol profesional; todos los programas antes de salir al aire eran sometidos al análisis y punto de vista crítico de la directora de producción Ana Iris Nolasco, lo que se fue perdiendo en los gobiernos de Manuel Ángel Núñez Soto y Miguel Ángel Osorio Chong.

Y qué decir de lo que sucedió en las administraciones de Francisco Olvera Ruiz y Omar Fayad Meneses donde hubo en el primero un escandaloso fraude y en el segundo la perdida de las frecuencias de la mayoría de las radiodifusoras entre ellas las emblemáticas 98.1 y el Vocero Huasteco, que este gobierno trata de recuperar, pero lo que no ha podido recobrar es calidad y contenido de su programación, la que debiera someterse a revisión. ©

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